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Mejorando el Conocimiento Científico y la Conservación en Países en Desarrollo

Carlos L. de la Rosa

October 2000

Para tomar acción en los tópicos necesitamos conocimiento científico.
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Niños de Bolivia disfrutando libros gracias a el Proyecto de Bibliotecas Hermanas de la Universidad Estatal Appalachian. Foto: Appalachian State University.

El acceso amplio a la información científica es clave para que la gente entienda, participe y responda a los retos que el desarrollo le impone a la civilización. El entendimiento de tópicos tales como calentamiento global, la pérdida de la biodiversidad, la evolución, las implicaciones de la investigación genética, y otros muchos tópicos, es esencial, casi un requisito, para poder involucrarse personalmente en estos asuntos. Ellos nos afectan a todos y mientras mejor los entendamos, mejor podremos responder con acciones apropiadas, sean éstas el activismo en causas públicas o cambios a nivel personal.

Naciones industrializadas tienen fácil acceso a información científica.

En los Estados Unidos, el acceso a información es general. Una visita a una librería decente provee una enorme cantidad de posibilidades. Las bibliotecas, particularmente las de las universidades, están similarmente dotadas. El advenimiento de la información electrónica, particularmente el Word Wide Web y otros medios de acceso global a la información, ha multiplicado la forma en que la gente puede obtener información. En este momento usted está usando una fuente de información muy poderosa (y barata) al leer éste y otros artículos en este sitio web.

El estado del conocimiento biocientífico en países en desarrollo

Naciones en desarrollo tienen recursos científicos inadecuados.

El acceso a la literatura científica en países en desarrollo es marginal en el mejor de los casos. Mientras que los científicos y estudiantes universitarios pueden usar los recursos de bibliotecas técnicas relativamente buenas, el público en general es menos afortunado. Existen varias razones porque esto parece ocurrir:

La literatura científica es mayormente para el mundo que habla inglés.
  • Existen muchos más libros y artículos científicos sobre temas de relevancia para países en desarrollo que son publicados en inglés que en los lenguajes nativos de estos países. Por ejemplo, a pesar de que existen muchas guías de campo sobre plantas y animales del Neotrópico, la mayoría estás disponibles solo en inglés. Varias guías, como Las Aves de Costa Rica, Aves de Venezuela e Historia Natural de Costa Rica por D. Janzen, han sido traducidas al español. Sin embargo, la mayoría de las guías nunca ha sido traducida. A pesar de que el inglés es uno de los lenguajes universales, no es hablado ni entendido por todo en mundo en muchos países de habla no inglesa.
Las bibliotecas en las naciones en vías de desarrollo no pueden adquirir revistas científicas de alto valor.
  • La situación con respecto a la información científica técnica es más seria. A pesar de que muchos científicos en países en desarrollo leen y entienden el inglés, muchas revistas científicas no son de fácil alcance. Las bibliotecas universitarias en estos países siempre están cortas de fondos y pueden apenas suscribirse a unas cuantas revistas científicas en cada campo de especialidad. El resto son generalmente inaccesibles a científicos y estudiantes. Sin acceso a la literatura al día, la preparación y publicación de trabajos dirigidos a un público más general se atrasa o es impedida.
Los autores de naciones en vías de desarrollo tienen mucha dificultad para ser publicados en revistas científicas.
  • Simultáneamente, y quizás más dañino a largo plazo, es la dificultad que encuentran muchos científicos en países en desarrollo al tratar de publicar los resultados de sus investigaciones en revistas científicas norteamericanas, europeas, o de alcance global. Las convenciones y regulaciones con respecto al uso del lenguaje, la citación de bibliografías, y la necesidad de apoyar los resultados de las investigaciones con referencias bibliográficas al día, hacen la publicación de estos artículos una verdadera hazaña.

La suma de estas situaciones trae varias consecuencias:

Las naciones en desarrollo no pueden mantener el paso de la ciencia.
  • Los ciudadanos tienen poco acceso a información científica creíble y al día en sus lenguajes nativos y a su nivel de entendimiento (es decir, sin jerga técnica).
  • Los científicos pasan trabajo tratando de mantenerse al día con los desarrollos recientes en sus áreas de especialidad, haciéndose más difícil para ellos la publicación de sus trabajos y estar al día en sus estudios.
  • Los educadores en general tienen menos acceso a información exacta, relevante y al día sobre la mayoría de los temas relacionados a la ciencia.

El resultado neto es una sociedad que no puede ponerse al día con los efectos que el desarrollo acelerado tiene sobre el ambiente, lo cual ultimadamente afectará su propia sostenibilidad. Las sociedades más “instruidas” en países en desarrollo están conscientes de los problemas pero se frustran en sus intentos de resolver estos problemas desde afuera.

Mejorando el acceso a la información biocientífica en países en desarrollo

La sostenibilidad en las naciones en desarrollo depende del conocimiento científico.

Parte de la responsabilidad de la conservación de los recursos naturales tropicales recae en los hombros de los países desarrollados. Sin embargo, esto no disminuye las responsabilidades de los países en desarrollo de trabajar por una sociedad más educada, una que esté consciente de sus efectos sobre el balance natural y más efectiva en cumplir con los preceptos del desarrollo sostenible, por lo menos en principio. Para llegar a ser más sostenible ellos tienen que poner en práctica estos preceptos. También es verdad el hecho de que la mayor parte de la información científica nueva acerca de estos temas es generada en el mundo desarrollado. El compartir esta información en formas efectivas es una tarea conjunta.

Entonces, ¿Qué podemos hacer para mejorar el conocimiento científico en países en desarrollo? Podemos:

Los programas de intercambio científico son necesarios entre las naciones desarrolladas y en desarrollo.
  • Desarrollar relaciones personales con científicos y educadores en países en desarrollo. Hay muchos científicos que ya han forjado estas relaciones y las han hecho parte de sus carreras, pero el ejemplo debe expandirse a ciudadanos interesados, filántropos y educadores. A medida que el acceso al Internet se hace más común en países en desarrollo, estas relaciones se podrán hacer más fácilmente.

  • Apoyar el desarrollo de intercambios literarios entre instituciones y organizaciones, ya sean estas universidades u otras instituciones de educación superior, colegios, e instituciones sin fines de lucro en educación y conservación.

  • Compartir la riqueza de información. Es muy fácil poner a la disposición de organizaciones socias, o hasta de individuos, libros, suscripciones a revistas científicas y otros tipos de información impresa.

  • Proveer y promover subsidios para la publicación de trabajos (libros y artículos) en los lenguajes nativos de estos países, haciéndolos disponibles a un costo razonable a los ciudadanos locales.

  • Participar en la preservación y utilización de los conocimientos que grupos indígenas tienen sobre el ambiente, los cuales están basados en sus observaciones centenarias de las especies nativas. Los sistemas de vida indígena son un ejemplo admirable de los beneficios de una ecocultura.

Conclusión

Conclusión: Una sociedad conocimientos científicos tomará acciones bioresponsables.

El conocimiento científico al nivel del ciudadano en países en desarrollo es esencial para el desarrollo de la sostenibilidad y para la protección y conservación de recursos globales irremplazables. Una sociedad ambientalmente consciente puede tomar las decisiones correctas acerca del ambiente y apoyar los esfuerzos que sus líderes hacen hacia la sostenibilidad. Los países en desarrollo, a menudo inmersos en luchas políticas, sociales y económicas internas, no pueden darse el lujo de añadir el deterioro ambiental a sus problemas, especialmente por falta de acceso a la información relevante. Dado que los países desarrollados producen y publican una gran parte de esta información, nos conviene hacer el esfuerzo extra necesario para poner esta información a la mano de los líderes que toman las decisiones y de los ciudadanos en estos países en desarrollo.